Artículo

Perfiles de la ciudad. Alfredo Pérez Alencart

Este artículo fue publicado en el Norte de Castilla por el Profesor Alfredo Pérez Alencart, sobre mi obra

Atardecer desde Santa Marta

Voy a dejar constancia de lo que me sugieren las imágenes que, de mi “Luciérnaga de Piedra”, ha sabido ir acopiando un maestro en apresar instantes del paisaje urbano de esta capital del Tormes que nos cobija de forma inaudita.

Salamanca desde lejos, mientras se llega a ella saliendo de Santa Marta de Tormes, vislumbrándola como un auténtico cuerpo vivo que extiende sus torres o brazos a las redes del viento y a esos cielos que veces parecen prenderse fuego y otras sueltan sus nubes para hacer cabriolas por el azul tapiz que el verano ofrece.

Así la veía yo semana a semana, durante los dos años que viví en Santa Marta, allá por el 93-94 del siglo pasado. Así la capta, inmejorablemente, el fotógrafo José Amador Martín, un auténtico cazador de los atavíos con los que siempre sorprende a su ciudad, viniendo muy temprano desde la urbanización Valdelagua, o regresando a su morada veraniega mientras vuelve la mirada y sus objetivos hacia esos atardeceres que se asemejan a paraísos flotantes sobre el perfil de una Salamanca pródiga para los ojos del peregrino deslumbrado o del nacido aquí y que vuelve ella tras algunos días o años: es una adicción a la belleza intemporal, donde es usual que uno intente adivinar los misterios que acoge, especialmente esas oscuras madrugadas por callejuelas que serpean hasta el siglo XVI, como cuando se camina por la calle Compañía.

Amanecer sobre el Tormes

Pero estamos con el horizonte divisado, con la luz de un sol que empieza a destellar sobre las cúpulas y tejados de la ciudad, con la luna alzándose en lontananza o reflejándose en el literario río Tormes: paso a paso el fotógrafo-poeta se acerca a la ciudad y la capta mientras ella permanece en el agua o en plena bonanza de las sombras mientras los haces de luz zigzaguean entre un edificio y otro. Estamos ante una monumentalidad donde se desnuda el tiempo y suelta algunas chispas para revivirla con nueva luz. Estamos ante la intuición colmada de este fotógrafo demoroso e incansable a la hora de captar al sol dando visibilidad primero a torres y espadañas…

Sueño de atardecer

Goethe, el notable poeta alemán, decía que el sol descubre las formas. Tal pensamiento bien puede ser aplicado a las fotografías que ha ido acopiando este amante de cabecera, donde la luz sobre la piedra da origen a un anaranjado delirio que convierte en nómadas las sombras que de noche se extienden por las crestas del silencio salmantino. Desde la hora no fecundada hasta que el ojo del artista firma su contrato y la huella se estira, quiero decir, las imágenes forman en perfecta disciplina.

Perfil que amamos

Esa paciencia es digna de elogio. Esa constancia es merecedora del mejor reconocimiento. Esa difusión de lo captado debe ser potenciada por todos: estamos ante un amante empedernido de una Salamanca a la cual también ha ofrendado versos, muestras líricas de su pasión.

Espléndida, irresistible muestra de imágenes de este nuestro reino propio.

Por todas partes se añade belleza a la estampa perdurable hábilmente apresada para el deleite de muchos.

Alguien ve: es José Amador Martín, quien camina despacio mientras viene a Salamanca o vuelve a Santa marta de Tormes.

Alfredo Pérez Alencart

Universidad de Salamanca

Festival de atardeceres