Poesía

La fragilidad de un sueño

 “Nunca es tarde para cumplir un sueño y empezar a vivir”

primavera

Todos los segundos del día pasan

Todos los segundos del día pasan

como los pétalos de la flores de cristal

cada momento es una posibilidad para un sueño,

mientras  la vida cabalga en un reloj de arena.

Siento que nuestro tiempo es corto,

efímero, como un soplo,

y el Universo es grande,

y retengo la imagen de su fugacidad

como los amores que mueren al borde del abismo.

Todas la músicas que de repente sonaron,

murieron en un segundo de la ausencia,

porque nada dijimos el silencio fue todo.

La fragilidad de un sueño

empieza por vivir al borde de la muerte

y las gotas de la nieve mueren

alfombrando el camino

como mueren las flores de cristal (de los almendros).

EL viento que arrastra la ida y venida de las horas,

es el último suspiro, el aleteo suave

del tiempo que reconoce que es fugaz y es sentido

virtual de las estancias.

Que tremendo dilema el que asiste

cada paso, en algún sentido, que no damos,

que sentido tiene el de las cosas muertas,

aquellas que dejamos pasar y nunca fueron vida.

Que reflexión tan honda

buscar en la muerte el sentir de nuestros días

porque las hojas mueren, como mueren la flores

y el árbol permanece buscando primaveras.

Algunas veces hablamos con el silencio

con la mirada oculta tras la cortina rasgada del dolor

y nuestro caminar es el infinito sentido de las olas

en el temporal violento que nos destroza el alma

Algunas veces, digo, acudimos a la oración del silencio,

en los cielos azules de atardeceres rosados, frágiles,

como los sueños que son el anticipo de una frágil primavera

que aparece sutil como ligero soplo

en las cimas blancas del invierno

en las cimas blancas del invierno