Poesía

Tu me conduces ciudad

Amanecer en la Plaza Mayor de Salamanca

Tú me conduces, ciudad, entre tus luces
hasta el velado trazo de mi sueño:
yo soy tu sombra,
mi bella ciudad, cuando despiertas,
cuando arrancas en los fragmentos de luces
la mirada y la luz
sobre las calles vacías
del volver a empezar de cada día,
sobre la isla solitaria en la que el amanecer
es cúpula y encanto.
Eres la sinfonía perfecta de mis pasos,
notas de la cadencia armónica del día,
perfecto acontecer de días hermosos
que conviven conmigo
en los paisajes amados en que te tengo.
Te amo, ciudad, y moriré amándote
para vivir en tus piedras aprendidas
cada atardecer, abrazado a la tierra,
y sorprendido
con la noche más oscura.
Para que no me olvides
grabo sobre tus piedras cada día una historia
a base de fuego y de miradas
y no quiero morir porque no mueres,
sino permanecer en tus brazos para siempre.
Cuando sea nota perdida en la memoria,
guarda en ese recuerdo de tus calles
mi caminar de luz en los mundos ocultos
de los sueños

Silueta de la Catedral al amanecer

Tu mi conduci, città, fra le tue luci.

Tu mi conduci, città, fra le tue luci.

fino al tratto velato del mio sogno.

Sono la tua ombra

mia bellissima città, quando ti svegli        

quando inizi nei frammenti di sole

lo sguardo ed il riflesso

sulle strade vuote per ricominciare

ogni giorno nuovamente,

sull’isola solitaria in cui l’alba

è cupola ed è fascino.

Sei la sinfonia perfetta dei miei passi,

sei nota della cadenza armonica del giorno,

l’accadere perfetto di belle giornate

che vivono con me

negli amati paesaggi che ho per te.

Ti amo città e morirò amandoti

vivere nelle tue pietre assimilate

in ogni tramonto, abbracciate alla terra,

e sorpreso

nella notte più buia.

Affinché non ti possa dimenticare di me

incido sulle tue pietre ogni giorno una storia

e non voglio morire perché non muori

ma rimango tra le tue braccia per sempre.

Quando avrò perso la memoria

conserverò

quel ricordo delle tue strade

il mio cammino di luce nei mondi nascosti dei sogni.

Traducción al italiano de Stefanía Di Leo

En la calle
Poesía

ROSA EN EL JARDÍN

Cada rosa es tu nombre, en el jardín de los sueños;

son flores que viven en la dicha de una tarde completa,

mecida por el viento que acaricia la cara y pone alas

al sentir que cruza las distancias de inmensos océanos.

Habita en mi, esa tarde mecida entre los brazos

de abrazos infinitos de palabras más allá de la ausencia,

palabras diluidas entre manos de arena que acarician

el singular y único perfil del jardín de los días.

Después cuando todo está dicho quedan las horas

del sueño, las horas dispersas que contabilizan los cuerpos

la vuelta a las miradas donde no hay nada oculto

donde la luz se manifiesta tesoro de los días.

Y eres vértice de vida adentrada en dominios perfectos

de infinita permanencia, en el placer que vibran

las horas y los días de castillos y torres donde la reina

de los jardines, rompe los cercos que pone la realidad del tiempo

Poesía

LOS JARDINES DEL ALMA

SI HAY UN PARAÍSO…

Si hay un paraíso, un jardín secreto, más allá de nuestras miradas, son los
jardines de las almas… los jardines secretos de los sueños… aquellos que permanecen en los paisajes de nuestras mentes. Cada vez que volvemos a ellossentimos la misma emoción… las mismas pasiones… de la mano de nuestros propios sentimientos, a veces ayudados por una música, o por los silencios… por un cielo que nos resguarda o por una ciudad a la que amamos… todos los caminos, conocidos o no, nos llevan a nuestro propio jardín, a nuestro paraíso yno nos podremos resistir porque son nuestra propia vida.

SE ESISTE UN PARADISO

, un giardino segreto, al di là dei nostri occhi, esistono i giardini delle anime … i giardini segreti dei sogni … quelli che rimangono nei paesaggi delle nostre menti. Ogni volta che torniamo a loro sentiamo la stessa emozione … le stesse passioni … dal lato dei nostri sentimenti, a volte aiutati da una musica, o dai silenzi … da un cielo che ci protegge o da una città che amiamo … tutte le strade, siano esse conosciute o no, ci portano nel nostro giardino, nel nostro paradiso e non possiamo resistere perché sono la nostra stessa vita.

Traducción: Stefanía di Leo

Artículo

Perfiles de la ciudad. Alfredo Pérez Alencart

Este artículo fue publicado en el Norte de Castilla por el Profesor Alfredo Pérez Alencart, sobre mi obra

Atardecer desde Santa Marta

Voy a dejar constancia de lo que me sugieren las imágenes que, de mi “Luciérnaga de Piedra”, ha sabido ir acopiando un maestro en apresar instantes del paisaje urbano de esta capital del Tormes que nos cobija de forma inaudita.

Salamanca desde lejos, mientras se llega a ella saliendo de Santa Marta de Tormes, vislumbrándola como un auténtico cuerpo vivo que extiende sus torres o brazos a las redes del viento y a esos cielos que veces parecen prenderse fuego y otras sueltan sus nubes para hacer cabriolas por el azul tapiz que el verano ofrece.

Así la veía yo semana a semana, durante los dos años que viví en Santa Marta, allá por el 93-94 del siglo pasado. Así la capta, inmejorablemente, el fotógrafo José Amador Martín, un auténtico cazador de los atavíos con los que siempre sorprende a su ciudad, viniendo muy temprano desde la urbanización Valdelagua, o regresando a su morada veraniega mientras vuelve la mirada y sus objetivos hacia esos atardeceres que se asemejan a paraísos flotantes sobre el perfil de una Salamanca pródiga para los ojos del peregrino deslumbrado o del nacido aquí y que vuelve ella tras algunos días o años: es una adicción a la belleza intemporal, donde es usual que uno intente adivinar los misterios que acoge, especialmente esas oscuras madrugadas por callejuelas que serpean hasta el siglo XVI, como cuando se camina por la calle Compañía.

Amanecer sobre el Tormes

Pero estamos con el horizonte divisado, con la luz de un sol que empieza a destellar sobre las cúpulas y tejados de la ciudad, con la luna alzándose en lontananza o reflejándose en el literario río Tormes: paso a paso el fotógrafo-poeta se acerca a la ciudad y la capta mientras ella permanece en el agua o en plena bonanza de las sombras mientras los haces de luz zigzaguean entre un edificio y otro. Estamos ante una monumentalidad donde se desnuda el tiempo y suelta algunas chispas para revivirla con nueva luz. Estamos ante la intuición colmada de este fotógrafo demoroso e incansable a la hora de captar al sol dando visibilidad primero a torres y espadañas…

Sueño de atardecer

Goethe, el notable poeta alemán, decía que el sol descubre las formas. Tal pensamiento bien puede ser aplicado a las fotografías que ha ido acopiando este amante de cabecera, donde la luz sobre la piedra da origen a un anaranjado delirio que convierte en nómadas las sombras que de noche se extienden por las crestas del silencio salmantino. Desde la hora no fecundada hasta que el ojo del artista firma su contrato y la huella se estira, quiero decir, las imágenes forman en perfecta disciplina.

Perfil que amamos

Esa paciencia es digna de elogio. Esa constancia es merecedora del mejor reconocimiento. Esa difusión de lo captado debe ser potenciada por todos: estamos ante un amante empedernido de una Salamanca a la cual también ha ofrendado versos, muestras líricas de su pasión.

Espléndida, irresistible muestra de imágenes de este nuestro reino propio.

Por todas partes se añade belleza a la estampa perdurable hábilmente apresada para el deleite de muchos.

Alguien ve: es José Amador Martín, quien camina despacio mientras viene a Salamanca o vuelve a Santa marta de Tormes.

Alfredo Pérez Alencart

Universidad de Salamanca

Festival de atardeceres

Artículo

tempus fugit

Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus,  singula dum capti circumvectamur amore

«Pero mientras tanto huye, huye el tiempo irremediablemente, mientras nos demoramos atrapados por el amor hacia los detalles”

En  La Eneida, ( canto X, vv, 467-468)

“Stat sua cuique dies, breve et irreparabile

tempus ómnibus est vitae”

“está decidido su tiempo para cada uno , breve e irreparable es el tiempo de la vida para todos”.

Cada día cuando camino veo  el amanecer cuando voy, y el atardecer, cuando regreso. El tiempo va conmigo, la lluvia, el sol, los árboles, la niebla, la luz y las sombras.  En el camino hay cielos con nubes blancas, también las hay grises, como la espuma de mar se van y vuelven y su constancia es como la vida, ellas son como la vida.

El invariable pasado, el instantáneo presente, el impenetrable futuro, el tiempo, y su compañera inevitable, la muerte, están en nosotros y nos hablan con la metáfora de la vida; y nuestras almas, son la sombra, y la luz

Encadenados vamos al paso del tiempo, aferrados al origen de los sueños, a su calendario, a su riesgo, a sufuga, a la espera taciturna que su lejanía deja para dar el abrazo que exige el afán del cuerpo Estamos atados a través del tiempo


En un solo instante llega la noche; crecen las sombras, el cambio anida en lo más íntimo del alma del universo, en los pequeños universos de cada uno y en el universo global que todos compartimos.